
¿Cómo hacerlo? Es muy simple: Cuando te vayas a duchar, junta en bidones grandes el agua fría que sale de la ducha antes que se caliente. Con este simple gesto, ni te imaginas la cantidad que puedes ahorrar.
Y qué puedes hacer con el agua que juntaste en los bidones: puedes regar todas tus plantas, llenar el estanque del baño, lavar tu loza, lavar tu ropa a mano, sacar agua para cocinar, etc.
Así evitas abrir nuevamente el grifo para cualquier otra tarea. Y además, puedes ahorrar dinero mientras ayudas al medioambiente.
Súper simple, ¿cierto?
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